He dado con tu blog de casualidad, Alberto. Me detuve en el por las fotografías que publicas; y en cuanto leí un poco... No podía creerlo, !tuve la sensación de estarme leyendo a mi misma!
Hay en esas fotos tanto dolor... Tanta soledad, tanta crueldad que siento vergüenza de llamarme "humana" pero hay tanta ternura, tanto amor, que no pude evitar que, inconscientemente mi mano tocara la pantalla para acariciar, y para sanar ! Pobre ilusa¡
Tengo 70 años (años perros en el peor sentido) siempre he tenido compañeros, amigos perros, que en muchísimas ocasiones, fueron más importantes en mi vida y mis afectos que el entorno familiar y social en que tuve que vivir.
Vivo completamente sola, y enferma. Aunque no es justo decir esto. Porque me acompaña (espero que hasta mi próximo final) mi querido GiGi. Un animal que es todo nobleza, amor, cuidados y fuente continua de sonrisas. Tan solo cuatro kilos, y un corazón tan grande que aunque no se si lo sabe, me transmite a diario en el cariño que me aporta todo el amor de todos los animales que pasaron por mi vida.
Gracias Alberto. Un fuerte abrazo y gracias porque aun queden seres como tu.
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